CUBA: La Isla
del Nunca Jamás
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| Imagen: Omar Rivera |
Siempre dije, ¨NUNCA JAMÁS iré a Cuba¨ pues no pretendía dejarle mi dinero a Los
Castro, pero por cuestiones de trabajo fui a la isla que por tantos años he temido
y odiado por su influencia en la política dictactorial de país.
Por lo general y por la naturaleza de mi carrera, me
resulta fácil explicar las cosas, los hechos, las situaciones o simplemente
describir algo, pero Cuba ha significado un reto total para mí. ¡Qué dificil se
me hace explicar lo que es o lo que me hizo sentir! Y no estoy hablando de
explicarlo objetivamente si no sencillamente, describirlo.
Aquí va mi pésimo intento: Cuba es una isla con dos realidades o al menos
así lo es para el turista, pues para el cubano solo hay una, la realidad del
miedo, la humillación y el control; pero para el que va de visita, es otra cosa.
Cuba me resultó tan bella pero tan fea, tan alegre
pero a la vez tan triste; tan rica pero extremadamente pobre; tan culta pero tan
ignorante, tan entretenida pero a la vez tan aburrida. Todo atributo
tiene su antónimo, así es Cuba. Toda ventaja o beneficio tiene su parte mala
por que todo tiene siempre una doble realidad y esa dualidad hace a Cuba ser de
todo, menos "Socialista". (A mis panas simpatizantes de esta
tendencia, vayan cogiendo dato)
Fue muy difícil tratar de ver La Habana como
cualquier turista pues evidentemente tengo el chip venezolano y aunque sus
paisajes eran hermosos yo solo veía la miseria, la profunda impotencia de sus
habitantes, la tristeza en su apresurado andar, el resentimiento en su voz y el
hambre en sus ojos.
Y es que a pesar de que los cubanos son personas
pintorescas, bulleras, amigables y a simple vista los creas alegres, yo ví otra
cosa; yo ví tristeza, yo ví dolor, yo ví lo peor de todo, la mezcla de la
desesperación con la resignación y ahí vi el reflejo de mi pueblo y eso me parte
el corazón a pedazos por no decir que me vuela los tapones.
Es que si me pongo a pensar, fue como haber ido un país bello, lleno de visitantes y con un tremendo desarrollo turístico pero construído sobre un terreno desolado por la guerra. ¿Me explico? Es como si en plena II Guerra Mundial en Alemania hubieran llegado aviones y aviones cargados de turistas para ver solo lo que querían ver y aunque estuvieran frente a un campo de concentración, solo verían los bellos paisajes detrás, la sabrosa cerveza, las salchichas baratas o la esquisita música. ¿Se puede ser tan imbécil en esta vida?
Quizás sonará extremista pero eso fue lo que yo viví y
ésta es la única manera en que lo puedo describir.
No les niego que me sentí super atraída y súper
impresionada al estar en La Habana, en su area turística. Es ¡¡¡HERMOSO,
PRECIOSO!!! Caminas por esas calles suspendidas en los años 50 con un mojito en
la mano, escuchando a una negra espectacular cantar ¨La Gran Tirana” de La Lupe, acompañada por unos músicos de primera y tu dices: ¡Esto es el paraíso
vale! pero apenas te quitas el modo automático
y empiezas a enfocar en los detalles, te das cuenta de que la morenaza que está
cantando lo hace por 25 centavos que no le darán ni para una porción de leche en
polvo para su hijo, que el mojito que te estás bebiendo posee el azúcar del cual los
cubanos ya ni se acuerdan del sabor, que la cuadra de al lado sí se quedó
literalmente en los 50 pero porque se está cayendo a pedazos. ¡Es arrecha la
vaina! De repente despiertas y dices ¿qué estoy haciendo? ¿qué es esta vaina y en qué
momento me convertí en Darth Vader?
¿Cómo comer una buena porcion de "ropa
vieja" frente a una mesonera de 26 años quien gana menos $3 diarios y
tiene añales sin probar la carne? Ella solo come 2 huevos duros durante su
turno de 15 horas.
Pero entonces nada, te haces el loco y sigues comiedo, pero la vaina te va carcomiendo a ti . Llegó un momento en que no sabía qué cara
poner al tomarme una foto porque ¿cómo reírme ante un paisaje hermoso pero un
paisaje donde vive gente que tiene hambre? Y quizás no el hambre como la
que yo siento por que el cubano aprendió a vivir aguantando las ganas de comer,
pero es hambre al fin, porque un pescado por persona al mes no le llena la
barriga a NADIE.
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| Imagen: Omar Rivera |
Pero luego alguien me dijo algo y el choque fue peor.
Caí al piso como Paquiao con los guantes abajo cuando esa persona me hizo ver que
en Venezuela estamos peor porque aún cuando tenemos el hambre, la represión, la
injusticia y la política cínica, tenemos algo que Cuba no tiene, ¡la violencia! En Cuba no mueren 24 mil personas al año. ¿Y usted sabe que es bravo mi pana?
Envidiarle algo a Cuba, porque cuando le envidias algo al país que, en tus estándares democráticos es el peor, te das cuenta que estás más hundido de lo que pensabas.
Y sí, ahora siento unas ganas inmensas de volver a
Cuba, pero unas ganas de volver gigantescas para llevar mis maletas llenas de
comida, de chiclets, de cereal, de jabón del bueno, de caramelos, de café, las mismas
maletas que llevo ahora mientras vuelo a Caracas para visitar a mi familia. Que quede
claro que no es lástima lo que siento, si no unas ganas inmensas de ayudar, de
ser solidaria y de ser la mensajera de
que afuera hay un mundo mejor, que hay esperanzas, que se puede ser feliz, que
se puede vivir sin hambre.
Cómo cambian las cosas, muero por volver a Cuba y
además le recomiendo a TODOOOOO el mundo que cree que vive mal y se queja de
cualquier estupidez, que vaya y luego me avise. Pero no se vayan a quedar en cualquier
hotel, me pueden contactar para darle los teléfonos de cubanos que le pueden
brindar una habitación y pasear por lo que verdaderamente es Cuba. El país que nunca
evolucionó, el país del NUNCA JAMÁS.
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